En los medios es común ver historias de "rogue traders" (corredores de bolsa tramposos), como la de Kweku Adoboli que comentamos en este blog hace ya más de un año. Es decir alguien que es premiado por hacer las cosas mal, hasta el momento en el cual se descubre todo el tinglado y como un castillo de naipes todo se desploma. Pero son pocas las historias de programadores tramposos, aunque en teoría deberían ser tan comunes como en otras profesiones. No existe una razón para que una carrera como el desarrollo de software esté excenta de gente con muy pocos escrúpulos y dispuesta a hacer dinero fácil incluso a costa de la seguridad de otros. Pues la historia que ha aparecido en el blog sobre seguridad del equipo de investigación de riesgo de Verizon Business es sencillamente impresionante, un programador (o desarrollador) contratado por una importante empresa norteamericana que ofrece servicios de infraestructura, simulaba trabajar mientras en realidad enviaba todos los requerimientos a una empresa que había contratado en la ciudad china de Shenyang. El dedicaba un quinto de sus ingresos que según otra fuentes era de seis dígitos al año a pagar los servicios de la empresa china que hacía realmente el trabajo. Lo sorprendente para mi no ha sido el hecho de que esto pasara sino los comentarios en el blog de Verizon Business, que consideran que este progamador no ha hecho nada malo y que tan sólo equivocó su rol, que por el contrario en lugar de ser despedido merece un aumento y ser promovido a ser gerente de outsourcing, y en realidad a menos que este mal, dichos comentarios no eran irónicos. Incluso uno de las personas que dejo cometarios recomendó que en lugar de hacer la VPN desde China, para evitar ser detectado lo mejor hubiera sido iniciar la connexión a la VPN de la empresa usando como proxy el PC de la casa del programador tramposo.
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La civilización del espectáculo
El título de este libro es el mismo de la última obra del novelista peruano y Premio Noble de Literatura 2010 Mario Vargas Llosa. En este ensayo, Mario nos cuenta su frustación por la pérdida de la cultura en la sociedad y su reemplazo por un conjunto variado de actividades que tienen como único fin entretener. Es decir ahora llamamos cultura ahora a casi todo, siempre y cuando nos entretenga. Por ejemplo, las telenovelas, Tongo o el fútbol se pueden considerar cultura, siempre y cuando le pongamos el adjetivo "popular" a continuación. La cultura de la forma clásica que habla Mario, es la de las elites que produjo la Ilustración y de las cuales él es un descendiente directo y debemos admitir que muy digno. Obviamente en Perú, su ensayo como casi siempre ha pasado sin pena ni gloria, algo a lo cual el supongo ya debe estar acostumbrado, pero ha atraído la atención de la "intelectualidad" latina y ha sido incluso entrevistado por el periodísta argentino Andres Oppenheimer desde Miami en su programa "Oppenheimer Presenta", el cual le dedicó todo su programa saliendose de su formato tradicional. Les recomiendo que vean la entrevista:
Las tablets de $50 y el fracaso del OLPC
Las tablets con Android a $50 o menos (hay incluso de $39.99 como el Aakash de la India, también conocido como el Ubislate 7ci) ya son una realidad, no es un producto resultado de un proyecto de investigación de académicos decididos a llevar la computación a los niños de los lugares más alejados a un bajo precio como el proyecto OLPC (Una Laptop Por Niño), es el por el contrario el resultado de las fuerzas del mercado (oferta y demanda en su más brutal aplicación). Hoy día con tablets a $50 y la posibilidad de conectarles un teclado USB que a la vez cumpla el rol de protección de la tablet por menos de $10, todo el proyecto OLPC parece ser sencillamente una mala idea. El único problema es que el gobierno peruano ya se ha embarcado desde hace mucho en el experimento OLPC, es el país con el mayor número de laptops (XO-1 & XO-1.5) deplegadas, sin embargo es en el que menos se sabe si tal despligue ha sido un éxito o fracaso. La cereza sobre el pastel es que se ha pagado más de $180 por laptop y según reportes de investigadores independientes, luego de un año en promedio el 50% de las laptops no están operativas por diversas razones.
¿Un título de Ingeniería de Sistemas/Software vale al menos el papel sobre el que está impreso?
Esta es una pregunta muy válida y aunque el título lo he tomado del artículo de Andrew Oliver publicado en Inforworld el pasado 11 de Setiembre, ya varias veces he hablado sobre el mismo tema en este blog, en post como Informáticos: obsoletos al graduarse, La dictadura del diploma en las TIC y ¿Por qué Juanito no programa?. En pocas palabras los graduados de "Ciencias de la Computación", "Ingeniería de Software", "Ingeniería de Sistemas", "Informáticos" o como querramos llamarles terminan las clases universitarias sabiendo prácticamente nada sobre como funciona el mundo real en el sector de los TIC y lo que es peor usualmente luego de haber invertido bastante dinero en su educación. Este no es un problema solamente del Perú, ocurre aquí en USA y en practicamente todo el planeta.
En busca de la ley que resuelva todos los problemas
En los pasados días he recibido comentarios sobre una reciente publicación aparecida en el diario La República, sobre un comunicado del Colegio de Ingenieros que informa que se abstendrá de colegiar a titulados de universidades que ofrescan programas de Complementación Profesional Técnica, de Titulados de Centros Educativos de Nivel Superior no universitarios, por Experiencia Laboral o egresados de aquellas universidades que otroguen título de Ingeniero con un tiempo de formación de ingeniería menor a 10 semestres académicos. Esto ha originado el reclamo de aquellas personas que forman parte de estas universidades y el aplauso de los que ya están titulados o forman parte de los programas de 10 semestres, sin entender ambos lados del conflicto que el problema (la disputa por las pocas oportunidades laborales) no se resolverá con una medida legal.
Las nuevas reglas
Todos hemos crecido con la idea de que si estudiamos mucho, hacemos nuestras tareas, nos comportamos como la sociedad espera tendremos un futuro asegurado. Después de todo frases como "el que estudia triunfa", están tan profundamente arraigadas en nuestro subconciente que pensar que eso no es cierto es casi como atentar contra lo más sagrado que tengamos. Lamentablemente la revolución de las tecnologías de la información ocurrida en las últimas dos décadas, el mundo post-global en el que vivimos y el hecho de que nos encontramos en el peak-oil han redefinido las reglas de juego. Ahora no basta hacer lo que estaba bien antes, ahora se debe hacer mucho más para poder obtener lo que antes se consideraba un derecho adquirido.
Un título universitario es ahora el pasaporte a la pobreza
En un post del blog The Dollar Collapse se discute como un título de PhD en antropología en los Estados Unidos de América es ahora el camino a la pobreza, en dicho post su autor John Rubino hace un repost de un artículo aparecido en Aljazeera titulado "El cierre de la academia americana" en el cual se discuten los bajos salarios de los profesores de antropología que trabajan part-time en muchas universidades americanas con salarios por debajo de la línea de pobreza. Las conclusiones que hace Rubino son muy buenas y aplicables no sólo a la realidad de USA, sino también a las de las sociedades latinoamericanas, sus conclusiones son:
La falacia del incentivo monetario
En esta oportunidad deseo presentarles dos videos sobre el mismo tema, la falacia extendida en todos las altas gerencias de los negocios en el mundo que el sistema de recompensa/castigo (carrot and stick) puede hacer que se cumplan los objetivos de forma efectiva y eficaz. Algo que todos asumimos como un "hecho" y que varios estudios de prestigiosas universidades estadounidenses (MIT, Carnegie Mellon, Universidad de Chicago) y europeas (London School of Economics) confirman es falso. Cuando se requieren tareas mecánicas con un objetivo bien definido y una metodología clara, el modelo de recompensa/castigo funciona, pero para aquellas actividades que necesitan incluso la más mínima cantidad de creatividad/razonamiento, es decir para problemas cuya solución no es evidente el modelo recompensa/castigo deja de funcionar y por el contrario muchas veces hace que los resultados sean peores. Esto explica porque los sistemas de bonificaciones y premios que los bancos ofrecen a sus ejecutivos con mayor rendimiento, no sólo no han producido el resultado esperado por las gerencias, sino que por el contrario han creado colaborado junto con otros factores a crear la peor crisis financiera en la historia del planeta.